Gil y Poias, detectives en un mundo para lelos

Gil y Poias, detectives privados, acaban de entrar a su oficina del piso 13 en un suburbio barato de Ciudad Lela, en Lelolandia, un mundo para lelos. Los recibe en la puerta la secretaria, Azukita de Kaña.

 

AZUKITA

Buenos días, Gilypoias.

GIL

Buenos días, Azukita.

POIAS

Buenos días. ¿Gil, te has dado cuenta que estamos bajo techo?

GIL

Ya lo creo que sí, y también entre paredes.

POIAS

¿Y por qué no te quitas la boina para que se refresque la calva?

GIL

¡Y dale! Que la has tomado con eso, Poias. Ya te he dicho que el asunto de la boina es como la kriptonita para Superlelo, pero a la inversa. Si me quito la boina me baja todo, la tensión arterial, el sistema inmunológico, el PH, los ‘me gusta’ en las redes sociales, la inteligencia.

POIAS

¿Qué inteligencia? Mira, mejor no trates de forzar tus pocas neuronas que ya están bastante sobrecalentadas dentro de esa boina. No provoques al destino.

GIL

Si es cuestión de destino, esta boina perteneció a mi abuelo, que fue guarda forestal en los jardines de marihuana orgánica de la OMS-LELA, y después pasó a mi padre, que fue oficial de seguridad en la organización para lelos minusválidos poliíticos, PODIAMOS. Por eso, mi divisa es lo que decía el abuelo de esta boina, ‘Eu non podo estar sin ela’. Pero está bueno ya de cháchara. ¿Qué tenemos para hoy, Azuquita?

 

Azukita, revisa un bloc de notas.

 

AZUKITA

Una conciencia perdida. La de un político de la guber-cámara-lela.

POIAS

¡Un político con conciencia! Y todavía quedan?

AZUKITA

Kpuyo-san.

GIL

¡Kpuyo-san! ¡El corrupto! ¡El mentiroso! ¡Mi enemigo jurado! No puede ser. No puedo aceptar este caso. Sería inmoral. Traicionaría mis principios. Y mis finales también. No me pidas eso, Azukita.

AZUKITA

Pagó por adelantado. Transferencia electrónica.

GIL

Claro… que tampoco puedo faltar a mi deber de socorrer al que lo necesita. Sea quien sea.

POIAS

Pero es tu enemigo jurado.

GIL

Poias, aquí en esta honesta oficina nuestro deber de servir es lo que cuenta.

AZUKITA

Servir a las cuentas atrasadas de la electricidad, del agua, Internet, mi salario, y un montón de etcéteras.

GIL

Fuerza mayor, Poias. Como tú decías, el destino.

POIAS

¿Y dónde perdió Kpuyo-san su conciencia?

GIL

Me imagino que al nacer.

AZUKITA

En las últimas elecciones de su partido. Dice que lo que vio e hizo allí le hizo perder la restos de conciencia primitiva que le quedaba. Que se sintió asqueado. Pura pornografía política, según sus propias palabras.

GIL

Un chacal político con asco. ¡Por la memoria de San Jardiel Poncela!

POIAS

Yo no veo como podamos ayudarle. Las reservas de conciencia en la galaxia están en extinción. Y si consigues un poco en el mercado negro galáctico es muy arriesgado entrarla en el país; La guber-cámara-lela la considera material de alta peligrosidad.

 

De pronto, la boina de Gil se ilumina. Es uno de esos momentos excelsos donde la inspiración y la influencia mística de San Jardiel convierten la legendaria boina en un foco renovador.

 

AZUKITA

¡Una idea! ¡Se te ocurrió una idea, Gil!

GIL

Ya sé como Kpuyo-san puede recuperar su conciencia. Voy a enviarle un mensaje ahora mismo.

 

Gil saca su móvil y textea un mensaje. Aguarda la respuesta. Kpuyo- san contesta. Gil le muestra la respuesta a Poias y Asukita.

 

MENSAJE DE KPUYO-SAN

“Gilypoias, se pueden ir al carajo! Que les den por el c…”

AZUKITA

¡Ay, que malagradecido!

POIAS

¿Y qué solución le diste para recuperar la conciencia?

GIL

Te muestro.

 

Gil muestra el mensaje que le envió a Kpuyo-san.

 

MENSAJE DE GIL

“Hazte crucificar y a los tres días ven a mi oficina”

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